A TI, MUJER

A ti, mujer valiente, orgullosa de quién eres, tú que cada día sabes dar amor y mantener encendido el calor de tu hogar.
A ti, que aun cuando el cansancio llega, encuentras fuerzas para seguir, sostener y abrazar.
A ti, que has aprendido a caminar con tus propias heridas sin dejar que apaguen la ternura de tu corazón.
A ti, que sabes levantarte una y otra vez y convertir cada dificultad en una oportunidad para descubrir la fuerza que habita en ti.
A ti, mujer, que con la sazón de tu cocina alimentas con amor a los tuyos y, con el fogón encendido entre tus manos haces de cada rincón un refugio de amor.
A ti, que a veces has aprendido a ser tu propia compañía, a conversar con tus silencios y a descubrir que también puedes encontrarte cuando no hay nadie más a tu lado.
Y quizá, después de haber cuidado tantas vidas, de haber sostenido tantos sueños y de haber dado tanto amor, aprendas también a cuidarte a ti.
A ser tu propio refugio, tu propia compañía y, a mirarte con la misma ternura con la que tantas veces has mirado a los demás.
Porque también tú, mujer, mereces el amor que tantas veces has sabido entregar.




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