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FUE EN UN VERANO

Foto del escritor: Cindy pivaral
Cindy pivaral
29 sept
1 min de lectura
Aquel día transcurría como cualquier otro, hasta que te vi en el viejo malecón. Caminabas con una tranquilidad que parecía confundirse con el sonido del mar. La brisa acariciaba tu rostro y tu piel, iluminada por aquella tarde, tenía un resplandor que aún puedo recordar.

Entonces levantaste la mirada. Tus ojos se encontraron con los míos. Me sonreíste.
Y en ese instante, sin saberlo, mi mundo comenzaba a cambiar.

Algo sucedió en aquel momento que no supe nombrar. No sabía que aquel encuentro habría de quedarse guardado en algún lugar de mi memoria. Solo sentí que el mundo, por un instante, parecía haberse detenido.

Éramos dos jóvenes, con muchos sueños e ilusiones y una vida entera todavía por descubrir. El mar respiraba frente a nosotros. La tarde seguía su curso.
No sabíamos cuánto habría de caminar nuestra historia, ni los caminos que nos llevaría a recorrer. Solo sabíamos que algo había comenzado.

Así empezó una historia que se fue construyendo con los años, cuando la juventud todavía cree que el amor puede dibujar el futuro y la ilusión mueve las fibras más íntimas del corazón.

Años después, mirando aquel atardecer desde la distancia del tiempo, sonrío. La juventud creía que el amor dibujaba el futuro a su antojo; hoy la madurez me enseña que el verdadero regalo fue haber vivido cada instante con el alma despierta. Aquel verano no fue el inicio de un destino, sino el hermoso despertar de mi propia historia.
 
 
 

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