En el jardín de la vida brotamos como dos flores distintas, nacidas de vientres separados, pero llamadas por la misma luz.
Tus pétalos guardan un color único; los míos se abren de otra manera.Y aun así compartimos la misma brisa, el mismo sol que nos acaricia, creciendo cada una a su ritmo, pero bajo el mismo cielo.
Andamos juntas como la luna y las mareas; aunque no siempre se note, una danza al compás de la otra.
Florecemos en distintas estaciones, pero siempre volvemos a encontrarnos, como la primavera que regresa, como el sol que jamás olvida el amanecer.
Cuando el viento me inclina, tú eres mi fuerza y mi sombra; cuando la lluvia te alcanza, yo soy tu refugio y tu calma.
Y así seguiremos, compartiendo el mismo brillo hasta el último suspiro que habite mi alma.
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