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EL MARINERO

Foto del escritor: Cindy pivaral
Cindy pivaral
14 sept
1 min de lectura
Un mar azul e inmenso se despliega a lo lejos, un lienzo de posibilidades infinitas.
El marinero contempla el horizonte sin temor, eleva sus velas, alza la mirada y zarpa hacia la inmensidad de las aguas, lleva la proa fija hacia un nuevo amanecer.

La respiración serena y la fe en alto como una lanza firme para defender su sueño.
Sabe que el océano no siempre es calmo, que la noche puede volverse tormenta y el viento un desafío a su firmeza.

Sabe que no navega a ciegas ni en soledad.Hay una luz superior que custodia su rumbo y cuida sus pasos.

Mas no hay duda en su decisión ni vacilación en su rumbo, porque sabe que la misma mano que mueve el océano sostendrá su barca en medio de las olas.

Se yergue valiente ante la marejada, con el espíritu decidido ante la tormenta, como un acto de fe hacia un destino, sabiendo que cada ola superada es solo la fuerza que lo moldea por dentro.

Porque lanzarse al mar es confiar en el viaje, en la promesa de la vida, es entender que entre mil rutas posibles aguarda el camino trazado para florecer, sabiéndose merecedor de todo lo bueno, lo noble y lo próspero.

Tras la tempestad, los cielos se abren y la luz descubre su paso.
La marea lo conduce con dulzura hacia su verdadero destino:un puerto más alto, bienaventurado; una vida más plena y feliz, donde la valentía de haber zarpado se transforma, al fin, en una paz infinita.

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